jueves, 11 de enero de 2018

Química en tu móvil

Las baterías de nuestros smartphones son, posiblemente, el elemento más importante porque sin batería el móvil no funciona. Además, es el elemento que más lentamente ha evolucionado a lo largo de los años, y tiempo no les ha faltado. El caso es que, a día de hoy, son las baterías de litio las responsables de alimentar a nuestros móviles.

Actualmente, hay dos tipos de baterías de litio en nuestros smartphones: baterías de iones de litio y baterías de polímeros de litio. Si bien tienen una serie de parecidos, también tienen sus diferencias y razones por las que un fabricante puede optar por una u otra.
Las baterías de iones de litio tienen como principal característica usar unas sales de litio como "puente" entre el polo positivo (ánodo) hasta el negativo (cátodo) para permitir el paso de la energía que dará vida a nuestro dispositivo. En el caso de las baterías de polímeros de litio, la diferencia radica en que la sal de litio está contenida en un polímero, o gel, para mantenerla a salvo de derrames.
En ambos casos, cuando la batería se está descargando, los iones de litio viajan desde el cátodo al ánodo a través de sus "puentes" para suministrar la energía hasta que todos los iones se encuentran en el ánodo, es en este momento cuando la batería está agotada. Los iones viajan en dirección opuesta durante la carga (del ánodo al cátodo).
Las baterías de iones de litio son, a día de hoy, las más usadas en nuestros smartphones, pero las de polímeros de litio (que en realidad son de polímero de iones de litio) son frecuentemente usadas en aquellos dispositivos que necesitan una batería que deban encajar en espacios no tan rectangulares.
Tales casos podrían ser los de los terminales curvos, con la batería curva también; o los smartwatches, donde por sus características las baterías de iones de litio no tienen cabida.
¿Qué os ha parecido? ¿Quién podría vivir sin litio hoy en día?

Fuente: xakatandroid.com

miércoles, 10 de enero de 2018

¿De qué están hechas las pequeñas bengalas que se encienden en las fiestas?

Hay muy pocas personas que no se hayan quedado mirando fascinados una luz de bengala. Estas barritas compuestas por un alambre embadurnado en una pasta de color gris oscuro le san el toque alegre a muchas fiestas, pero ¿de qué están hechas?


En realidad, las luces de bengala se basan en una reacción química muy básica para la que solo hace falta un combustible metálico y un oxidante. En el caso de las bengalas, ese combustible suele ser polvo de hierro, aunque a veces se utilizan otros metales como el aluminio o incluso el titanio. El oxidante es nitrato de potasio, y todo ello se amalgama mediante un derivado del almidón llamado dextrina.

¿Por qué esos ingredientes? Todos tienen su sentido. La reacción química la inicia el oxidante al aplicar calor, y no es muy diferente a la de un explosivo pirotécnico, solo que en este caso no está confinado en un recipiente a presión, por lo que no explosiona. Al aplicar una llama a la mezcla, se libera oxígeno que oxida el metal y hace aumentar aún más la temperatura, encendiendo las partículas cercanas y extendiendo la reacción. Las chispas no son otra cosa que las finas partículas de hierro que salen disparadas y se consumen en al aire por efecto del calor.

En cuanto a la dextrina, se emplea como retardante. Es la responsable que la bengala se consuma lentamente en lugar de hacerlo como si fuera una mecha. Por último, si añadimos a la mezcla estroncio, magnesio o cobre teñiremos la luz y las chispas de rojo, blanco o azul respectivamente.


Aunque no son tan peligrosas como un petardo, las bengalas tampoco son juguetes. Su punta incandescente alcanza temperaturas entre 1.000 y 1.600 grados celsius. Además, mantienen el calor durante mucho tiempo, así que no conviene tocarlas ni siquiera inmediatamente después de haberse consumido.


Fuente: gizmodo.com

Y... ¿Nueva fila en la tabla periódica?

Si antes hablamos de los posibles descubrimientos de elementos que podrían ocurrir, antes deciden probar suerte.

Un equipo de científicos en Japón acaba de arrancar uno de los proyectos más apasionantes de la física en los últimos tiempos: la búsqueda del elemento 119 de la tabla periódica, “nunca visto e incluso jamás creado en la historia del universo”, según afirma el físico Hideto Enyo, líder de la iniciativa.

El nuevo elemento, bautizado temporalmente ununennio (uno uno nueve, en latín), inauguraría por primera vez una nueva fila —sería la octava— en la tabla periódica propuesta en 1869 por el químico ruso Dimitri Mendeléiev. 


Hideto Enyo dirige el laboratorio Nishina del centro de investigación Riken, un acelerador de partículas situado cerca de Tokio. Allí, los científicos van a disparar haces de vanadio, un metal, contra un objetivo de curio, un elemento más pesado que no existe de manera natural en el ambiente terrestre. La teoría es sencilla: el núcleo del átomo de vanadio posee 23 protones. El de curio tiene 96. Fusionados, crearían un elemento superpesado con 119 protones. Pero no es tan fácil.

¿Por qué dedicar tanto tiempo en experimentos carísimos para sintetizar un elemento durante unas miserables milésimas de segundo? “Porque es muy emocionante descubrir un nuevo elemento, especialmente el 119, que será el primero de la octava fila de la tabla periódica”, zanja el físico japonés, resumiendo el espíritu curioso de la ciencia básica.

Además, ¿quién puede saber que aplicaciones podría llegar a tener?

El químico alemán Martin Heinrich Klaproth descubrió el uranio en 1789. Lo bautizó así por el planeta Urano, que se acababa de observar por primera vez un puñado de años antes. El uranio es el elemento más antiguo de la séptima fila de la tabla periódica. Si en 1789 le hubieran preguntado a Klaproth “¿y para qué queremos esto?”, no habría podido imaginar que las centrales nucleares llegarían a producir el 17% de la electricidad mundial con el elemento más antiguo de la séptima fila.

Esto nos demuestra que cada descubrimiento químico es un avance futuro que puede llegar a ser revolucionario.

Fuente: elpais.com

Los nuevos elementos de la tabla periódica

La ciencia está en constante cambio y evolución. Es por ello por lo que nuestra querida tabla periódica también ha sufrido cambios y, ¡malas noticias!: hay nuevos elementos que estudiarse. Pero, por otro lado, ¿no os parece interesante que haya elementos que aún no conozcamos? ¿Cuáles serán los próximos?
Vamos a aprender un poco más sobre los cuatro últimos en llegar.


Desde enero de 2016, la séptima fila de la tabla periódica contiene oficialmente cuatro nuevos inquilinos: los elementos 113, 115, 117 y 118 han sido bautizados como Nihonio, Moscovio, Teneso y Oganesón, respectivamente. El primero de ellos fue descubierto por científicos del Instituto Riken en Japón; el resto, por equipos científicos diseminados entre Rusia y Estados Unidos.

Los nuevos elementos ya fueron acordados por la IUPAC (La Unión Internacional de Química Pura y Aplicada) encargada de aprobar los cambios. Según las normas del organismo, los nombres deben estar relacionados con un lugar, una región geográfica o un científico.

Nihonio proviene de la palabra "Nihon", el término utilizado para designar a Japón; Moscovio, hace referencia a Moscú, la capital de Rusia; Teneso, proviene del estado de Tennessee (EE UU) debido a que esta región es pionera en investigación en cuanto al mundo de la química se refiere y se convierte así en el segundo estado en verse reflejado en la tabla periódica, tras California (correspondiente al elemento 98). Por último, Oganesón fue nombrado así en honor al físico ruso Yuri Oganessian, de 83 años. Por segunda vez en la historia, un científico en vida tiene el honor de ver su nombre escrito en un elemento.


Fuente: elpais.com

lunes, 8 de enero de 2018

Queridos Reyes Magos

¡Hola a todos! ¿Qué tal la vuelta de las vacaciones? ¿Cómo se han portado los Reyes Magos?


Hoy vamos a aprender más sobre los tres objetos que, según la tradición cristiana, llevaron los Reyes Magos al niño Jesús. ¿Recuerdas cuáles son? Oro, incienso y mirra. Pero ¿qué apariencia, química y usos tienen?

Empezando por el más conocido, el oro ha sido utilizado como símbolo de riqueza a lo largo de las civilizaciones debido a su color amarillo brillante que es casi exclusivo entre los elementos metálicos de la tabla periódica. ¿A qué se debe este color? En concreto al tipo de transición que tienen sus electrones entre los orbitales atómicos de mayor energía. Como resultado los electrones absorben exclusivamente la luz azul, reflejando en mayor proporción las longitudes de onda del rojo y del naranja que dan la apariencia dorada.


El incienso es resultado de una preparación de resinas aromáticas vegetales entre las que se encuentra el olíbano o verdadero incienso, que es obtenido de los árboles del género Boswellia. De apariencia amarillo-pálido, el olíbano se ha utilizado como agente anti-depresivo en experimentación con ratones, aunque no se conoce muy bien sus efectos en humanos.


En cuanto al quizás menos conocido de los tres, la mirra es también una resina aromática vegetal que se obtiene de una conífera. De coloración pardo-rojiza, se ha descrito que tiene propiedades analgésicas y anti-inflamatorias en ratones.




Fuente: https://asociacionconciencia.wordpress.com


viernes, 5 de enero de 2018

¿Qué determina el color de los ojos?

Los ojos suelen presentarse en muchas tonalidades, desde el marrón oscuro casi negro al marrón claro, y desde el verde, al avellana y o del gris al azul. Pero, a pesar de las muchas variaciones que percibimos, en realidad solo hay dos pigmentos diferentes en nuestros ojos: el marrón y el rojo.


El área coloreada en la parte frontal del ojo se llama iris. Tiene alrededor de 12 milímetros de diámetro y una abertura en el medio, que se llama pupila. El iris está hecho de tejido conectivo y un músculo delgado que le permite abrirse y cerrarse en respuesta a la luz.

Nuestro color de ojos se compone de diferentes cantidades de pigmento y del tejido conectivo que forma parte del iris.

El pigmento que hace que nuestros ojos se vean oscuros

Las células del iris que producen el pigmento se llaman melanocitos y también son responsables del color de nuestro cabello y de nuestra piel. Los melanocitos pueden producir dos tipos diferentes de pigmentos: eumelanina, que es marrón-negro, y la feomelanina, que es roja.
Así, los ojos oscuros (los color azabache o casi negros) son los que más pigmento tienen (de eumelanina) y, por el contrario, los ojos azul claro tienen la menor cantidad de pigmento. Los ojos de tonalidad azul claro tienen mayor prevalencia en individuos de ascendencia europea.

Sin embargo, no existe pigmento azul en nuestros ojos. ¿Por qué son azules entonces? Debido a las fibras de colágeno blanco en el tejido conectivo en el iris. Estas fibras dispersan la luz y hacen que el iris se vea azul.

Los colores de los ojos que se encuentran entre los extremos de color marrón oscuro y azul claro tienen cantidades variables de pigmento y áreas sin ningún pigmento. Esto conduce a los colores únicos que vemos en forma de verde, avellana y gris.

¿De qué color los tienes tú? O, dicho de otra forma, ¿cuánto pigmento tienes?


Fuente: muyinteresante.es

jueves, 4 de enero de 2018

¡Feliz perihelio!

Ayer la Tierra alcanzó el punto en su órbita más cercano al Sol. ¿Pero qué es eso del perihelio?

La Tierra alcanzó este miércoles su máxima velocidad orbital, al haberse acelerado 3.420 kilómetros por hora sobre el promedio. ¿Notaste que íbamos todos más rápidos de lo normal?

Generalmente, la Tierra gira alrededor del astro rey en una órbita elíptica de 930 millones de kilómetros, con una velocidad media de 107.280 kilómetros por hora. Esta distancia se cubre en 365 días y casi seis horas, es por eso que cada cuatro años en el calendario gregoriano se agrega un año bisiesto, como lo ha hecho recordar la agencia Europa Press.

Sin embargo, según la segunda ley del astrónomo alemán Johannes Kepler, esa velocidad de traslación varía y aumenta hasta llegar a un máximo en el perihelio, donde se presenta la menor distancia respecto al Sol, hasta alcanzar los 110.700 kilómetros por hora. En contrapartida, durante el afelio se reduce a su mínimo de 103.536 kilómetros por hora, lo que significa más de 7.000 kilómetros por hora de diferencia.
Kepler fue el primero en descubrir, en 1609, que los planetas se desplazan alrededor del Sol describiendo órbitas elípticas, con el astro mayor situado en uno de los focos.
El perihelio de 2018 tuvo lugar a las 05:34 UTC de este 3 de enero, con una distancia de 147.097.233 kilómetros. El afelio en 2018 será el 6 de julio, a las 17:46 UTC, con una distancia de 152.095.566 kilómetros.
La distancia de la Tierra con respecto al Sol cambia porque su órbita no es perfectamente circular, sino ligeramente alargada, una característica conocida como "excentricidad" de la órbita. Y como ésta, en el caso de la Tierra, es sólo un poco excéntrica, las diferencias que marca en ambos hemisferios son de pequeña escala.

“Aunque el perihelio puede no afectar el clima, sí crea una ligera diferencia en la duración del invierno en los dos hemisferios. Debido a que el perihelio ocurre en enero, el invierno es aproximadamente cinco días más corto en el hemisferio norte, comparado con el hemisferio sur”, agregó el experto.
Te sorprenderá que, en pleno invierno (para los que estamos en el hemisferio norte), el Sol esté más cerca que de costumbre, pero es que las estaciones no dependen de la distancia al Sol si no de la inclinación del eje terrestre.

🌞🌍


Fuente: actualidad.rt.com

martes, 2 de enero de 2018

Fuegos artificiales - Segunda parte

¡Hola de nuevo! En el post anterior descubrimos de qué estaban hechos los fuegos artificiales. Ahora vamos a ver cómo explotan y cómo se preparan. ¿Qué otros compuestos químicos se utilizan para que el resultado sea tan bonito?


Primero, para aumentar su tamaño se emplea un aglomerante llamado dextrina (un derivado del almidón soluble en agua) que permite crear bolitas de explosivo de colores que viajan más lejos en el aire al explotar y arden con más intensidad.
Algunos cohetes llevan un fino polvo de trisulfido de antimonio que es el responsable de que, al explotar, el fuego artificial deje una nube de partículas brillantes como si fueran purpurina. Finalmente, la mezcla explosiva se introduce en una cápsula hecha con capas de papel que retienen los gases para que el proyectil explote en lugar de solo arder.
El papel no contamina tanto como otros materiales, arde con facilidad y es barato. Cuánto más apretado esté el proyectil y más gruesas sean sus paredes, más ruido hace al detonar.

El momento de la explosión

Un cohete de fuegos artificiales normal consta de dos fases, la primera es una cápsula con forma de tubo con una carga de pólvora y una salida por la parte inferior que es la que impulsa el proyectil hacia arriba. A veces se utilizan diferentes propelentes para que el cohete emita un silbido al subir.

Cuando se quema por completo, la mecha interna llega a una segunda cámara comprimida que es la que explota, liberando las sales y generando el destello en el aire. Generalmente, esa segunda cámara tiene forma esférica, lo que da a los fuegos artificiales su característica forma globular. Si los componentes utilizados arden más despacio, van cayendo, convirtiendo la esfera de partículas en algo parecido a una enorme flor de fuego.

La forma de la segunda fase y la disposición interna de las esferas de sales determinan la forma que generan al explotar. Por eso algunos fuegos artificiales forman figuras simples en el aire. La segunda fase cilíndrica genera un cono de partículas hacia arriba que se abren y caen formando una palmera. También puede explotar formando un anillo.
Algunos proyectiles tienen una segunda cámara con pequeños tubos llenos de esferas de sales. Al explotar, esos tubos actúan como pequeños morteros que envían las partículas incandescentes zumbando en todas direcciones como si fueran insectos de luz.
¿Qué os ha parecido el post? Como veis, las reacciones químicas pueden llegar a ser muy divertidas y crear cosas tan bonitas como los fuegos artificiales.




Fuente: gizmodo.com


Fuegos artificiales

¡Feliz año nuevo! Seguro que en estas fiestas habéis visto fuegos artificiales. ¿Alguna vez habéis pensado como funcionan? La respuesta es: química. Hoy vamos a repasar esta interesante técnica que seguro que cambia vuestra forma de verlos. ¡Allá vamos!



Los fuegos artificiales llevan con nosotros más de mil años, pero entre los primeros cohetes tradicionales chinos y los actuales hay una gran diferencia. Así se fabrican y así funcionan los espectáculos de pirotecnia actuales.
Los ingredientes básicos de los fuegos artificiales son carbón, azufre y nitrato de potasio (salitre) mezclados en un fino polvo negro inventado en China en el siglo IX y al que conocemos popularmente como pólvora. Aunque es la opción más tradicional, no es la única. La pólvora genera mucho humo, y el humo impide ver bien los fuegos artificiales si hay poco viento. Por ello, muchas compañías pirotécnicas también usan propelentes nitrocelulósicos como la nitrocelulosa o la nitroglicerina para crear la denominada pólvora sin humo.

La pólvora es un buen explosivo, pero no uno particularmente bonito. Para que la deflagración sea visualmente atractiva, se combina con finas partículas de sales metálicas que emiten luz al arder. Cada sustancia es responsable de un color concreto:

  • Rojo: cloruro de litio o nitrato de estroncio
  • Naranja: principalmente cloruro de calcio
  • Dorado: polvo de hierro o zinc
  • Amarillo intenso: sales de sodio
  • Blanco: sales de magnesio o aluminio
  • Verde: nitrato de bario
  • Azul: nitrato de cobre
  • Violeta: una mezcla de nitrato de estroncio (rojo) y cobre (azul)
Si eres un buen observador, te habrás dado cuenta de que los de color azul son menos frecuentes. Esto se debe a que el nitrato de cobre es un compuesto delicado que brilla con luz azul solo cuando se quema a bajas temperaturas. Si se aplica demasiado calor, pierde la tonalidad y se ve blanco. Esto es muy difícil de hacer, sobre todo en grandes cantidades. Además, su brillo es menor. Por el contrario, los colores rojo, naranja, amarillo o blanco son los más fáciles de conseguir, por eso los fuegos artificiales en esos tonos son los más habituales.

Hasta aquí la primera parte de la explicación sobre los fuegos artificiales. En el siguiente post veremos el momento de la explosión. ¡Pum!




Fuente: gizmodo.com 

Décima semana

Del 17 al 20 de abril Hemos realizado una excursión a la Ciudad de las Artes y las Ciencias y al Oceanogràfic de Valencia con los alumnos d...