martes, 2 de enero de 2018

Fuegos artificiales

¡Feliz año nuevo! Seguro que en estas fiestas habéis visto fuegos artificiales. ¿Alguna vez habéis pensado como funcionan? La respuesta es: química. Hoy vamos a repasar esta interesante técnica que seguro que cambia vuestra forma de verlos. ¡Allá vamos!



Los fuegos artificiales llevan con nosotros más de mil años, pero entre los primeros cohetes tradicionales chinos y los actuales hay una gran diferencia. Así se fabrican y así funcionan los espectáculos de pirotecnia actuales.
Los ingredientes básicos de los fuegos artificiales son carbón, azufre y nitrato de potasio (salitre) mezclados en un fino polvo negro inventado en China en el siglo IX y al que conocemos popularmente como pólvora. Aunque es la opción más tradicional, no es la única. La pólvora genera mucho humo, y el humo impide ver bien los fuegos artificiales si hay poco viento. Por ello, muchas compañías pirotécnicas también usan propelentes nitrocelulósicos como la nitrocelulosa o la nitroglicerina para crear la denominada pólvora sin humo.

La pólvora es un buen explosivo, pero no uno particularmente bonito. Para que la deflagración sea visualmente atractiva, se combina con finas partículas de sales metálicas que emiten luz al arder. Cada sustancia es responsable de un color concreto:

  • Rojo: cloruro de litio o nitrato de estroncio
  • Naranja: principalmente cloruro de calcio
  • Dorado: polvo de hierro o zinc
  • Amarillo intenso: sales de sodio
  • Blanco: sales de magnesio o aluminio
  • Verde: nitrato de bario
  • Azul: nitrato de cobre
  • Violeta: una mezcla de nitrato de estroncio (rojo) y cobre (azul)
Si eres un buen observador, te habrás dado cuenta de que los de color azul son menos frecuentes. Esto se debe a que el nitrato de cobre es un compuesto delicado que brilla con luz azul solo cuando se quema a bajas temperaturas. Si se aplica demasiado calor, pierde la tonalidad y se ve blanco. Esto es muy difícil de hacer, sobre todo en grandes cantidades. Además, su brillo es menor. Por el contrario, los colores rojo, naranja, amarillo o blanco son los más fáciles de conseguir, por eso los fuegos artificiales en esos tonos son los más habituales.

Hasta aquí la primera parte de la explicación sobre los fuegos artificiales. En el siguiente post veremos el momento de la explosión. ¡Pum!




Fuente: gizmodo.com 

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